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miércoles, 2 de julio de 2014

Siete de cada diez personas no se han planteado la previsión complementaria

 
El avance del estudio incluido en el proyecto +Salud +Vida, lanzado por el Centro de Negocios del Seguro y el Consejo General, revela que el 68,7% de los encuestados no se ha planteado ningún tipo de previsión complementaria en caso de fallecimiento, invalidez o jubilación. Lo anterior contrasta con el 87% de la población que se muestra muy preocupada por el sistema público de pensiones.

Otro dato relevante se refiere a la confianza sobre las entidades bancarias, en las que el 68,4% confía poco o nada. Las aseguradoras consiguen niveles de confianza mucho más altos pero, a la hora de solicitar información y contratar productos de ahorro, el 65,7% de los clientes sigue acudiendo a la entidad bancaria, frente a un 47,3% que dice que solicitaría información a una aseguradora. Asimismo, el conocimiento sobre los productos que ofrecen las aseguradoras es muy bajo: El 92,3% saben que ofrecen Planes de Pensiones, pero menos del 10% reconoce otros tipos de productos de ahorro de estas entidades.

Los impulsores del trabajo avanzan que el estudio completo se conocerá a mediados de julio. Forma parte del plan para la formación de especialistas dentro del curso Experto en Salud y Vida asociado al proyecto. El curso se iniciará en octubre de este año y se prevé que sea una fuente de expertos especialistas para el desarrollo de estos ramos.
 

lunes, 30 de junio de 2014

Florent Hillaire (Plus Ultra): “Los Planes 5 parecen hechos a medida de la banca”

 
Florent Hillaire, CEO de Plus Ultra, critica la reforma fiscal porque “limita la posibilidad de lograr pensiones razonables” y porque los Planes 5 “parece que se han desarrollado a medida de la banca”, declara a El Economista. También pone el foco estratégico de la compañía controlada por Catalana Occidente en “ganar cuota en los ramos en los que ganamos dinero”: Autos, Empresas, Transportes. Y en “rediseñar la retribución de los corredores para retener a los clientes”.
 

lunes, 23 de junio de 2014

Exención fiscal para los rendimientos de depósitos a cinco años

La tributación del ahorro es uno de los capítulos en los que la reforma fiscal trae más novedades, pero también donde se mantienen más incógnitas. Una de las pocas certezas es que se va a reducir el tipo impositivo que se aplica a los rendimientos del capital, para volver a los niveles que había en 2011.

Entre las novedades que más dudas generas está la creación de los Planes Ahorro 5 , un nuevo instrumento financiero, que puede adoptar la forma depósito o seguro, y cuyos rendimientos estarán exentos si la inversión se mantiene un mínimo de cinco años. Además, el Gobierno también anunció que se limitarán los topes de desgravación en las aportaciones a planes de pensiones y que reducirá el plazo en el que las plusvalías tienen una tributación agravada.

En el primer bloque se cumplieron las previsiones. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro , anunció el viernes que el tipo que se aplica en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a los rendimientos del capital, que incluye las ganancias obtenidas por depósitos o por fondos de inversión, se va a reducir progresivamente, para volver a los niveles previos a los establecidos por Mariano Rajoy cuando llegó al poder.

Así, el tipo mínimo, para rentas hasta 6.000 euros, bajará del 21% actual, al 20% en 2015 y al 19% en 2016. Para los rendimientos entre 6.000 y 50.000 euros, el tipo se reducirá del 25% actual al 22% en 2015 y al 21% en 2016.

Por último, en las ganancias de más de 50.000 euros, pasarán del 27%, al 24% en 2015 y al 23% en 2016. Hay que recordar que, en este último caso, el tipo impositivo que heredó el PP del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero era del 21%.

Más allá de la progresiva vuelta del impuesto sobre el ahorro a los niveles de 2011, salvo el matiz señalado, el gran cambio apuntado el viernes por Montoro es la reformulación de fiscalidad sobre el ahorro a medio y largo plazo.

Nuevo instrumento financiero

El titular de la cartera de Hacienda apuntó en su intervención posterior al Consejo de Ministros que el Ejecutivo va a crear un nuevo producto financiero, con características de depósito o seguro, y con una fiscalidad favorable, que le permita competir con otro tipo de productos como depósitos o los planes de ahorro sistemático (PIAS).

En la nota de prensa divulgada posteriormente por el ministerio, se bautizaba al nuevo producto: el Plan Ahorro 5. Estos instrumentos "podrán adoptar la forma de cuenta bancaria o seguro" simple que garanticen la restitución de, al menos del 85% de la inversión.

Los rendimientos generados por este tipo de productos "disfrutarán de exención [fiscal] si la inversión se mantiene un mínimo de cinco años". Así, se ahorrarán la tributación como renta del capital, que ahora va del 21% al 27%.

De acuerdo con lo esbozado por el ministro, estos productos tendrán la misma exención que van generando los fondos de inversión. En este caso, las plusvalías no tributan hasta el momento de la venta, mientras que con los Planes Ahorro 5, no lo harían hasta que venciera el producto.

" Se trata de ampliar el elenco de fórmulas de ahorro a largo plazo que tienen un incentivo fisca l", explicó Montoro el viernes.

La creación de los Planes Ahorro 5 permitirán a los bancos y las aseguradoras contar con un instrumento financiero atractivo para captar el dinero de los ahorradores más conservadores. Con los tipos de interés en niveles históricamente bajos, las rentabilidades de los depósitos y los seguros de ahorro han caído por debajo del 2%, lo que les ha restado atractivo, pero ahora, si se acogen a la nueva fórmula, tendrán un importante aliciente fiscal.

"Los Planes Ahorro 5 permitirán retardar el impacto fiscal del producto, lo que siempre es atractivo, el problema que tendrán es el componente de iliquidez, si quiero mantener esa ventaja, tengo que mantener la inversión cinco años", explica Paula Satrústegui, directora de planificación financiera de Abante Asesores.

Reducción de la desgravación por planes de pensiones

Otra de las medidas que incluye la reforma fiscal es la reducción del límite en las desgravaciones a la base imponible del IRPF por las aportaciones a planes de pensiones, fijado actualmente en 10.000 euros, en términos generales, y en 12.500 euros para mayores de 50 años. En este caso, aún no está definido el nuevo tope, aunque podría rondar los 5.000 euros.

Según explicó el ministro, "no es razonable mantener los actuales niveles de desgravación para planes de pensiones en 10.000 euros al año, cuando se ha visto que los partícipes no llegan a aportar más de 4.000 euros". De hecho, la aportación anual media a planes de previsión es de 1.375 euros y el 76% de los partícipes contribuye cada año con menos de 300 euros, de acuerdo con los últimos datos facilitados por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP).

Tanto la reducción de los límites a las aportaciones en los planes de pensiones como la creación de nuevos instrumentos financieros que fomenten la competencia en el ahorro a medio y largo plazo eran propuestas recogidas por el informe elaborado por la comisión de sabios , encabezada por el catedrático Manuel Lagaraes.

El informe Lagares defendía que "el contribuyente es quien mejor conoce dónde deben colocar sus ahorros conforme a sus propias preferencias" y recomendaba ampliar el régimen fiscal de los planes de pensiones a las aportaciones a cuentas bancarias especiales, con el requisito de que no pueda retirarse el ahorro acumulado hasta el momento de la jubilación.

Desde la patronal aseguradora ( Unespa ) y la asociación de fondos de inversión y planes de pensiones ( Inverco ), recuerdan que la reducción de la base imponible del IRPF por aportaciones a planes no constituye una desgravación fiscal, sino un diferimiento del impuesto. El ahorrador rebaja su factura tributaria durante su vida laboral, pero al rescatar el producto, las rentas o el capital obtenido sí que están gravadas.

Tributación de las plusvalías

La tercera faceta de la reforma fiscal en lo que respecta a ahorradores e inversores se refiere al régimen que mantienen las plusvalías. El año pasado, las ganancias obtenidas por la compraventa de un activo se asimilaron a las rentas del trabajo, con su correspondiente tipo marginal, siempre que el periodo de generación hubiera sido inferior a un año. Así, si una persona con un salario muy alto (más de 150.000 euros anuales), compraba unas acciones y las vendía a los pocos meses, podía llegar a pagar unos impuestos por esas plusvalías de hasta el 52% (el tipo máximo del IRPF en algunas comunidades autónomas, como Cataluña).

El Gobierno no tiene previsto suprimir esta penalización a las plusvalías a corto plazo y volver a equipararlas como un rendimiento del capital (que ahora tributan a un máximo del 27%, que caerá al 23% en 2016), pero sí que quiere suavizar este régimen excepcional. Así, Montoro anunció que el plazo para que las ganancias se consideren plusvalías a corto plazo, fijado ahora en un año, "se va a ver reducido significativamente", con lo que los expertos vaticinan que podrían fijarse a partir de ahora en seis meses.

Los asesores financieros creen que estas medidas favorecerán levemente el ahorro y la inversión, aunque algunos de ellos esperaban algunas medidas de más calado.

670.000 personas se ‘esfuman’ de los planes de pensiones

 
Los planes de pensiones se desangran. El que fuera el producto estrella para completar la pensión pública tras la jubilación lleva años perdiendo lustre. La reforma fiscal, que previsiblemente recortará las ventajas tributarias de los planes, será un rejón más para estos vehículos de inversión.
 
El número de propietarios de planes de pensiones privados se ha reducido, entre 2010 y 2013, en 667.000 personas, al pasar de 10.818.000 partícipes, a 10.151.000.
 
La sangría se está produciendo en todos los frentes, tanto en los planes de pensiones individuales como en los de empresa, aquellos promovidos por una compañía para ofrecer un complemento salarial a sus empleados.
 
En el caso de los individuales, llegaron a sumar 8,6 millones de partícipes (en 2010) y ahora tienen menos de 7,8 millones. Los de empleo llegaron a tener 2,18 millones de propietarios, y ahora suman 2,1 millones.
 
“El problema es que a la hora de contratar este producto lo más importante debería ser la voluntad de lograr un ahorro que complemente la jubilación, lo segundo, beneficiarse de un incentivo fiscal y, lo tercero, conseguir algún regalo del banco, pero el orden de prioridades es justo el inverso”, explica un directivo del sector.
 
La desafección de los ahorradores hacia este tipo de fórmulas de ahorro previsión también se aprecia claramente en las aportaciones anuales. En los ejercicios previos al inicio de la crisis, los españoles llegaban a aportar cerca de 7.000 millones al año en planes de pensiones, pero en los últimos ejercicios, las contribuciones apenas llegan a los 4.000 millones, debido al fuerte aumento de desempleo y a la caída de la renta disponible de las familias.
 
Las prestaciones recibidas por los propietarios de planes de pensiones dependen del número de personas que se jubilan o que acceden al rescate del plan de pensiones por alguno de los supuestos especiales, como es el desempleo o la amenaza de perder la vivienda habitual. Esta variable ha permanecido más estable, y está entre los 3.900 y los 4.100 millones anuales.

Aportaciones congeladas
 
La drástica caída de las aportaciones unida a la constancia en las prestaciones ha hecho que durante los últimos ejercicios las aportaciones netas hayan quedado casi planas (58 millones en 2012 y 233 millones en 2013).
 
Ante el estancamiento en las contribuciones netas de los partícipes, la evolución del patrimonio acumulado en los planes de pensiones ha dependido casi en exclusiva de la revalorización de los productos en los que invierte cada vehículo. Así, aunque durante el periodo 2009-2012 se ha mantenido bastante estable alrededor de 85.000 millones de euros, el pasado ejercicio saltó hasta los 92.413 millones de euros, gracias a la buena evolución de los mercados mundiales de deuda y de renta variable.
 
Aunque el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el de Economía, Luis de Guindos, se han pronunciado a favor del promover el ahorro a largo plazo en la inminente reforma fiscal, lo cierto es que las primeras informaciones apuntan a que en la misma se limitarán los incentivos fiscales para este tipo de productos.
Actualmente, los menores de 50 años pueden deducirse de la base imponible del IRPF hasta 10.000, por aportaciones a planes. El informe de expertos encabezado por Manuel Lagares ya pidió limitar el tope de la deducción y parece que esa va a ser la decisión que adopte definitivamente el Gobierno. De confirmarse la medida, el sector teme los planes pierdan todo su atractivo y caigan en la irrlevancia.
 
La aportación mensual media no llega a 30 euros
 
M. M. M.
 
El manual de los planes de pensiones defiende que los particulares deberían destinar hasta un 10% de sus ingresos anuales para poder acumular un patrimonio lo suficientemente grande como para complementar las pensiones públicas, que en los últimos años tienden a menguar. Sin embargo, la realidad es que las aportaciones que realizan los ahorradores a pensiones privadas son muy bajas. Casi testimoniales.
De acuerdo con los últimos datos facilitados por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), correspondientes a 2012, el 76% de los partícipes (6,2 millones de personas) realizó aportaciones anuales inferiores a 300 euros, lo que supone menos de 25 euros al mes. En cambio, ahorradores que se acercaran a los topes de desgravación fiscal, aportaciones entre 8.000 y 10.000 euros, tan solo fueron 33.000 personas, lo que supone un exiguo 0,3%.
Este es uno de los argumentos que utiliza el sector financiero para defender que este tipo de productos no se está utilizando como una forma de reducir la carga fiscal.
 
Según la última memoria de Inverco (la patronal de los fondos de inversión y planes de pensiones), el 90% de los aportantes a planes de pensiones tenía unos ingresos anuales inferiores a 60.000 euros (según datos de 2010) y la reducción media de la base imponible del IRPF fue de 1.364 euros. Por lo tanto, el ahorro fiscal por partícipe no llegaría ni a 300 al año.
 
Además, según recuerdan desde Inverco, no se trata de una exención fiscal, sino de un diferimiento en el pago de impuestos, dado que cuando el partícipe rescata el plan de pensiones, debe tributar por los rendimientos del producto de acuerdo al tipo marginal del IRPF, que puede llegar al 52%.